En septiembre, la industria manufacturera pyme registró una contracción interanual del 2,4% en su nivel de actividad. En la comparación intermensual desestacionalizada frente a agosto, el sector tuvo una recuperación del 0,8%. A partir de esta dinámica, la producción fabril en los primeros nueve meses del año acumuló una baja del 7,3%.

En el análisis interanual, el comportamiento sectorial exhibió paridad, con la mitad de los rubros en terreno negativo y la otra mitad en positivo. El descenso más marcado se registró en Químicos y plásticos con una retracción del 11,6%, seguido por Alimentos y bebidas (-7,6%) y Textil e indumentaria (-5,7%). En contraste, las ramas con variaciones positivas estuvieron lideradas por Madera y muebles (+4,5%), acompañado por Metal, maquinaria y equipo, y material de transporte (+4,1%) y Papel e impresiones (+1,1%).

Las industrias pymes funcionaron con una capacidad instalada promedio del 55,6%. En el plano sectorial, los mayores registros de aprovechamiento de planta correspondieron a Papel e impresiones (62,4%), Alimentos y bebidas (59,2%) y Madera y muebles (59,1%). Por el contrario, los márgenes más elevados de capacidad ociosa se localizaron en Textil e indumentaria, con una operatividad del 52,2%, seguido de cerca por Metal, maquinaria y equipo, y material de transporte (52,3%) y Químicos y plásticos (53,6%).

La contracción interanual de la actividad manufacturera pyme, amortiguada por una leve recuperación intermensual, estuvo signada por la debilidad persistente del consumo interno y la lentitud en la circulación de liquidez. La transición hacia la primavera reactivó demandas puntuales en cartelería, campañas comerciales y confección de pedidos por el Día de la Madre, además de adelantos de producción en bebidas y panificados de cara al verano. Sin embargo, el mercado continuó operando bajo órdenes reducidas y de estricta reposición. Mientras la competencia de productos importados condicionó a textiles y plásticos, y el agro postergó renovaciones de maquinaria pesada volcándose a reparaciones mecánicas, las ramas de madera y muebles junto a la metalmecánica sostuvieron avances interanuales mediante carpintería para viviendas, estructuras metálicas y reformas de transporte agroindustrial.

En el ámbito fabril, los incrementos en fletes logísticos y tarifas de energía eléctrica —en especial en extrusión y procesos continuos— mantuvieron bajo presión las estructuras de costos. Pese a la relativa estabilidad en insumos clave como chapa, perfiles y resinas, las industrias debieron absorber alzas en, por ejemplo, harinas o en bobinas de papel, resignando márgenes brutos para sostener las salidas de planta. Ante pedidos fraccionados y demoras en las cobranzas, las fábricas optaron por esquemas de abastecimiento contra orden confirmada, solicitud de anticipos y promociones comerciales. Con estas medidas, los talleres buscaron optimizar el uso de insumos, evitar la inmovilización de capital de trabajo y diluir costos fijos.

Hacia adelante, el 46,4% de las industrias confía en que logrará expandir su producción en el lapso de un año, en contraste con un 12,8% que vislumbra una caída en su ritmo operativo. En la evaluación interanual predomina una relativa estabilidad: el 50,4% de los directivos sostiene que su nivel de actividad no varió respecto a doce meses atrás, aunque un 38,1% advierte un empeoramiento en el balance de su firma. En el plano de las decisiones de capital persiste una marcada prudencia, ya que el 53,6% descarta que sea un momento adecuado para incorporar equipamiento o infraestructura, frente a un 20% que planea destinar fondos a nuevas inversiones.

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